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WC Humano

Transformación en “WC HUMANO”

No puede haber algo mas sucio y degradante pero a la vez mas morboso y divertido que convertir a un sumiso en WC, es una experiencia maravillosa donde control, sumisión y degradación se unen para crear un ambiente totalmente enloquecedor. Puede que en primera instancia el sumiso no este del todo convencido con dicha practica, pero una vez comience el juego y acepte su posición no podrá ver su vida de otro modo que no sea la estar convertido en un WC, es un autentico traga meados.

Me encanta convertir a un sumiso en objeto, quitarle su humanidad, degradar lo hasta limites inexplicables, hacerle sentir que es escoria, que no vale nada, que solo esta ahí por que yo quiero que este,que no es mas que un despojo un ser reemplazable inútil y sin ningún tipo de valía con el cual puedo divertirme y jugar a mi antojo sin que el tenga posibilidad ninguna de negarse a mis deseos por muy retorcidos y sucios que sean.

Eso mismo le paso a este sumiso, el cual os deja este relato contado en primera persona.

Texto escrito por mi traga pises:

Llevaba algún tiempo barajando la idea de tener una experiencia de fetichismo light con una chica, pero nunca me había atrevido a dar el paso. Todo cambió el día en que mi amigo Rubén me envío el contacto de una persona que él sabía, a ciencia cierta, que me iba a sorprender. Tras una breve conversación telefónica, Sonia (la persona de la que mi amigo Rubén me había hablado) me explicaba que no tenía de qué preocuparme, que solamente haríamos una pequeños juegos de temática light.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Acepté lo que ella me solicitaba (he de reconocer que su voz sonaba firme y poderosa) y acudí (en un par de días) a su encuentro, a la hora y lugar en el que aquella misteriosa chica me había citado. Toqué el timbre y Sonia salió a recibirme. Vestía ropa deportiva (mallas grises super ajustadas, zapatillas blancas y una camiseta de tirantes). Comenzó a contarme que era una vieja conocida de mi amigo Rubén, y comenzamos a charlar. Yo me encontraba casi hipnotizado por la belleza y el carácter que desprendía Sonia.

La conversación fue subiendo de tono, hasta que de repente ella me dice: “tengo que confesarte algo… me gustaría probarte algo de ropa de chica para ver cómo te queda, travestirte”. Yo me quedé extrañado y ella me dice sonriendo: “venga qué tampoco es para tanto!, es solo un inocente juego”. Accedo y me prueba varios conjuntos, llegando a vestirme y desvestirme varias veces a su antojo. Una vez que me tiene travestido, se ríe de mí, de mi ridículo aspecto.

Y añade: “eehh… tengo que confesarte algo más… voy a por algo para merendar y te lo cuento”. De acuerdo, asiento yo todavía vestido de mujer. En ese momento, regresa con un catsuit que marca toda su imponente figura, con una fusta, con un comedero de perro en la mano y con un par de plátanos… Y me dice: “Hora de merendar sumiso, ahora eres de mi propiedad! A mis pies”. Yo me dejaría llevar por su poder de Dómina Suprema, mientras ella, como una Diosa frente a mí se ponía a masticar el plátano, escupiéndolo en el comedero, escupiendo luego más saliva, mezclando todo y obligándome a comerlo, dándome ella misma las cucharadas, y riéndose de mí. Para entonces, yo ya me encontraba totalmente a su merced (todavía sin saberlo).

 

A continuación me dice: “Esto no acaba aquí”. Me pone en posición sumisa (recostado boca abajo sobre sus piernas,) y comienza a azotarme con sus manos y con la fusta, poniéndome las nalgas de color rojo cereza. Incluso me obliga a ofrecerle mis testículos para comenzar con un ballbusting suave, que acaba con unas violentas palmadas testiculares que casi no puedo soportar. Aquí es cuando me dice: ¡“Aun no te vas a ir, te queda el plato principal”! Este plato sería el siguiente: en un cuenquito la Diosa que estaba ante mí, hace una lluvia dorada y le añade unos fideos previamente cocidos. Me sometería diciéndome: “¡Cerdo!, Si quieres que no aumente la intensidad del ballbusting o de los azotes y te reviente el culo y los huevos… tienes que ser un buen chico y comer de mi mano las cucharadas que yo estime oportunas de esta deliciosa sopa que te he preparado. A partir de ahora vas a ser un Tragapises y mi propio WC HUMANO!!”.

En ese momento perdí mi voluntad y pasé a pertenecer a Mistress Sonia, pasado a ser un retrete de su total propiedad. WC de FINDOM SONIA.

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