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Cornudo Consentido

Esto ya lo sospechas, pero te lo voy a decir yo mucho más claro: eres un CORNUDO. Un puto cornudo, es evidente. Solo hay que verte: mendigando atención, excitándote con cualquier gesto mío, sin ningún tipo de dignidad ni de hombría. No follas, y escucha esto bien: no
volverás a follar jamás. Tu mujer ya ha encontrado a otro. A otros. Asúmelo.
¿Pensabas que adorarme, servirme, aceptar que soy la única mujer para ti, que todo eso no iba a tener consecuencias? Las tiene, están a la vista. Cuando te digo que soy la única, no es una orden, no es un deseo mío. Es que sé que es así, que solo puedes pensar en MÍ. No puedes
mantener una relación normal con tu mujer y servirme, porque no puedes sacarme de tu cabeza. ¿Pensabas que ella iba a estar esperando? No. Ella no es como tú. Ella tiene sus deseos, sus necesidades, y las satisface. Punto. Tú ya no sirves para eso, solo vales para obedecer y callar, para darme tu dinero, para arrastrarte hasta mí para que te pisotee y me ría de ti.
Y así es como quiero que estés. Malfollado, salido, descolocado, atontado. Vulnerable. Patético. Así es como me aprovecho de ti. Y así es como tu mujer por fin ha podido conocer a un hombre de verdad. Disfrutar por primera vez, no con esos polvos de mierda que le echabas.
Deberías decirle que me dé las gracias, ¿no crees?


Ella ha vuelto a notar cómo se le mojaban las bragas ante la mirada de un hombre. ¿Recuerdas su mirada de deseo, su lengua humedeciendo sus labios, sus jadeos, su olor a mujer excitada? Todo eso ya no es para ti. Nunca lo volverás a sentir. Hay otros tíos que se ocupan de eso, de lo que tú no puedes, porque eres un inútil incapaz.

Eres lo que yo quiero que seas, un pelele patético. A tu mujer le rompen la ropa, le escupen en el culo para follárselo, le meten la polla hasta la garganta. Y ella devuelve una mirada de placer que nunca viste, les mira como nunca te miró a ti. Porque jamás le diste lo que deseaba. Y ahora es demasiado tarde.
Ella llega cansada a casa después de follar y te toca a ti encargarte de todo el trabajo sucio.
Cállate la puta boca y hazlo, hazlo bien y rápido, porque eso es lo único para lo que sirves. Asume que ya no pintas nada, ni en tu casa ni, por supuesto, aquí, en mi reino. Lava sus bragas sucias para que alguien pueda volver a bajárselas. Asúmelo. Vas a vivir una humillación constante, vas a saber dónde va cuando dice salir una tarde, y vas a saber cómo viene. Satisfecha. Y tú en lo único que vas a pensar es en venir aquí a contármelo para que me ría de ti.


Disfruta de esa humillación, es el consuelo que te queda. Es imposible satisfacer a dos mujeres y tú solo me satisfaces a mí. Ya no puedes renunciar a eso. No quieres renunciar a eso. Te da igual no follar, te da igual que tu mujer disfrute. ¿Qué culpa tiene ella de haberse casado con un puto mierda como tú? Mientras ella se distrae con otros, tú aquí, a trabajar y a darme los caprichos que alguna vez le diste a ella. Tú a darlo TODO por mí. Ya te vas dando cuenta de tu lugar en el mundo, ¿verdad, puto marica?
Vas a acabar siendo un impotente, castrado psicológicamente. Es lo mejor para ti, eliminar cualquier deseo sexual, para lo que yo te quiero no lo necesitas. Olvida tu polla, olvida tu cuerpo. Solo necesitas tus dedos para teclear números cuando abres tu página del banco.
Mira, por lo menos ya servirás para algo, cornudo.

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