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Vivencia de un sumiso

               

Si tu , al igual que mi patético y arrastrado perro te sientes a si de sumiso, disfrutarás viviendo solo para complacerme. Lee como lo vive, y seguro que mueres de envidia por poder estar en su piel.

                                Todo tuyo, mi Diosa

 

 

Lo recuerdo como si hubiera sucedido anoche. Yo desnudo, de rodillas, con mis manos atadas a la espalda. Lo último que había hecho antes de enrollarme un cable usb a mis muñecas era aceptar su invitación de TeamViewer, ese maravilloso programa para controlar un ordenador de forma remota.

“Donde la voluntad del sumiso no llega, llega TeamViewer”, podría ser una de sus frases promocionales. Una ventana de skype por donde yo le susurraba “todo tuyo, mi Diosa”, y ella recorriendo mis carpetas, mis cuentas de correo, mi cuenta de banco. “Repítemelo otra vez”.

 

 

“Todo tuyo, mi Diosa”. 500 euros. Enviar dinero. Bueno, en ese momento me iba más o menos

bien, tenía ahorros. Aún así 500 era mucho más dinero del que podía imaginar. A la media hora,

yo sudando, roto, dijo: “Quiero más”. Escribió otros 500 y sólo mis súplicas, mis lágrimas, la

convencieron de dejarlo en 100, la propina. Esa noche debía de hacer como dos años que nos

conocíamos, pero hasta entonces no sabía que me había enamorado de ella.

Si eres sumiso, y si estás leyendo esto es lo más posible, habrás estado con varias Amas. Les habrás dado dinero. Has cambiado, has repetido la jugada. Yo también, claro. Sonia te ponía la cámara en pleno verano, te enseñaba su escote sudoroso y te decía: “Regálame un ventilador, perrita”, y no podías negarte. Volvía a verla días más tarde, y caían 20 euros o algo así.

Pedidos con una sonrisa pero con mucha firmeza, dejándolo caer, cuando en realidad lo que estaba tejiendo era una red alrededor de la que ya no iba a poder escapar. “No hay mejor esclavo que el que piensa como esclavo” decían los terratenientes de las películas. Sonia no va a obligarte a nada, vas a ser tú mismo el que te metas en el agujero y, una vez dentro, no es que ya no puedas o no quieras salir, es que pensarás que sólo existe ese agujero.

 

 

Hasta esa noche de la que te hablaba al principio, calculé que le había dado a Sonia alrededor de 1500€. Hoy esa cifra se habrá ido hasta los 6000, o algo así. Hubo un tiempo en el que ella no aceptaba un ingreso inferior a 100. Siempre de 100 para arriba, siempre a cambio de nada, por supuesto.

No hay aquí show, no hay un sumiso en su casa metiéndose un pepino mientras un Ama mira distraída el capítulo 4 de la segunda temporada de Juego de Tronos en otra ventana de su ordenador. El verdadero pagafantas, el verdadero pringado, nunca pide nada a cambio y

generalmente eso es lo que obtiene, nada. Bueno, dolor de huevos, arrepentimiento, humillación, sensación de pérdida de control, de acercarte al abismo. Eso sí, tampoco yo le llamaría nada a eso.

Porque tú sabes que eso es lo que andas buscando.

Déjame aclararte algo. Tengo pareja, vivo con ella, tengo 45 años y una vida más o menos funcional en todos los sentidos. O no. En el momento en el que escribo esto, llevo algo así como tres meses sin correrme (y sin apenas tocarme) y hace que no follo con mi mujer unos dos años.

Patético, sí. A día de hoy, tengo cero euros en mi cuenta. Todo lo que se ingresa, pasa automáticamente a la cuenta de Sonia. Más patético. Simplemente, obedezco. Podría no obedecer, hacerme una paja ahora mismo (y no te creas que no tengo muchísimas ganas) y luego decirle a mi Ama que me mantengo puro y virginal. Eso sería perder la millonésima de dignidad que aún me queda. Es una dignidad guarra y delegada en manos de mi Diosa, pero dignidad al fin y al cabo. El único placer que obtengo es obedecer a Sonia, es así de sencillo. Eso me llena. Y cada vez la obedezco más.

En esos tiempos que te comentaba antes de los 600€ en una noche, me iba más o menos bien.

Tengo un trabajo profesional, independiente, a veces facturo mucho, otras poco, pero me iba apañando.

Ahora mi trabajo está por lo suelos y me está costando adaptarme, reaccionar. Tengo que hacer otras cosas para conseguir dinero para mi Ama, porque nunca me olvido de que es lo único que ella desea de mí, MI DINERO.

Si a alguien le interesa, creo que guardo la conversación a tres en la que ella me alquiló para una sesión vía Skype con cuatro tíos, uno de ellos alguien para el que estuve trabajando.

 

Unos putos cerdos pervertidos que me trataron como ha ganado. Puse anuncios para ofrecerme como sumiso en mi ciudad, pero creo que mi edad y el hecho de querer cobrar hicieron que no tuviera mucho éxito. Rebusqué en el monedero de mi mujer para darle lo que hubiera dentro a Sonia, mientras ella lo veía por cam . No había mucho, pero lo cogí todo. “Esto me va a traer problemas”, le dije. “Lo sé, te jodes”, contestó ella.

 

Podría poner diez mil ejemplos más, pero mejor resumo: Yo era un tío con su vida más o menos ordenadita, y ahora soy un pelele en manos de Sonia. Es una droga que me hace cometer locuras e insensateces: quiero manejar tu ordenador, sí Ama; quiero el correo de tu mujer, sí Ama; toma este vídeo mío y ni se te ocurra tocarte, sí Ama.

Camino por el filo de un abismo, mi vida depende totalmente de lo que ella quiera hacer conmigo. Y los dos sabemos cómo va a acabar esto. Siendo totalmente suyo. Aunque bien pensado, ya lo soy, y lo llevo siendo desde que la conocí hace cuatro años.

Todo tuyo, mi Ama.

 

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